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Archive for 9/12/05

AHOGANDOSE

Domingo 4 de Diciembre. Playa las Machas. 6:30 p.m. Mucha gente en la playa, mucha gente bañándose y mucha gente tomando sol. Por fin estoy Surfeando (cosa que no hacía desde hace un mes). Las olas están chicas y la merea baja, pero movida. El clima estaba perfecto para un día de playa.

Todo marchaba a la normalidad. Para mí, en ese momento, lo único malo, era que las olas no estaban en buenas condiciones para surfear, pero era eso o morirse –literalmente- de calor.

A lo lejos se escucha el grito desgarrador de una niña pidiendo auxilio. Trato de buscarla con la mirada pero no la veo. La gente que esta en la orilla de la playa, al perecer ya se había percatado hace un buen rato de lo que estaba sucediendo, y me señalan el lugar donde se encuentra la niña. ¡Cresta! La veo. Esta lejos y la marea la arrastra con rapidez. Salgo disparado en su búsqueda (después de un mes sin surfear, mi estado físico no es el mejor, sobre todo cuando hay que nadar en contra de la corriente).

Se une a mi búsqueda otro surfista, vamos lo más rápido que podemos donde la niña. Justo en ese preciso instante aparece una serie de olas (lo peor de todo, es que eran olas muy buenas para surfear, pero malas para la niña) Por un momento la niña desaparece. Me asusto. Pienso lo peor, recuerdo la historia de ese niño que se ahogó el verano pasado en ese mismo lugar y que, aún no aparece. La niña vuelve a aparecer.

Después de unos eternos minutos, por fin llegamos al lugar donde se encuentra niña. Calculo que debe haber tenido unos 10 años. Comienza el dialogo de rigor “Tranquila, ya paso el susto, ¿Cómo te llamas?”. Ella estaba en shock, no supo responder nada. Su cara lo decía todo. La subimos a la tabla “Ok, tú la afirmas y yo remo hasta la orilla”.

Llegamos a la orilla y la gente amontonada nos aplaude. Aparece el papa de la niña y no nos dice nada, ni siquiera las gracias (cosa que no esperábamos), solo atina a reírse. La niña lo abraza y comienza a llorar. El totalmente indiferente la toma de la mano y se la lleva.

Comenzamos a volver al sector de las olas con el otro surfista. Comentamos lo sucedido y como el papa de la niña al parecer, no estaba ni ahí con el “accidente” de su hija. Media hora después vemos hacen su “espectacular” aparición en la arena la camioneta de la Armada. Ya no había nada que hacer. Ya todo había pasado. Nos miramos con el otro surfista, esbozamos una sonrisa y seguimos Surfeando.

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